Acuicultura y Producción de Alimentos
Traducción
del artículo "Praws Profit and Protein" de Alex
Wilks, The Ecologist Vol 25 Nº2/3 por Mercedes A. Sevilla
y Paco Ramos (Ecoloxistes n'ación d'Asturies) La acuicultura
de gambas está causando enormes problemas sociales y medioambientales
en algunos países del hemisferio sur..
Los
gobiernos están promocionando la acuicultura como un medio
para mantener la cantidad de reservas comestibles liberando así a
los maltrechos océanos dónde se pesca más
de la cuenta, en quince años el pescado así producido
podría ser el 40% del total, con lo cual si se sigue promoviendo
esta forma de producción podría aumentar la cantidad
de pescado "per capita", o por lo menos mantenerla
(se esta reduciendo alarmantemente) Sin embargo esto no parece
que se vaya a traducir en un aumento de disponibilidad de pescado
para la mayoría de la gente, pues la expansión
de la acuicultura se basa en los beneficios y no en el hambre.
Como ejemplo sirva decir que los inversores se deciden por cultivos
como la gamba que es uno de los mercados más lucrativos.
Además
este tipo de acuicultura daña los hábitat de los
peces, contamina la tierra y el agua y además consume
pescado en forma de piensos para su desarrollo, que se quita
del consumo que es vital para algunas personas. Por otro lado
las desigualdades sociales económicas se ven favorecidas
por las expropiaciones de tierras para construir estanques.
Una
Práctica Antigua
La
acuicultura se ha practicado durante cientos de años en
todos los lugares del mundo; utilizando campos, estanques, lagos
y aguas costeras.
En
Inglaterra los valles se cierran con compuertas pra animar el
desarrollo del cangrejo de río.
En
Asia y parte de la India los agricultores cercanos a las costas
aprovechan sus inundados campos para criar gambas después
de cosechar el arroz.
En
Chiapas los granjeros atrapan las gambas en las partes estrechas
de las lagunas cerrando éstas con barreras hechas de bambú.
En muchos países, sobre todo en Asia los restos de las
granjas (restos de pato, pollo, cerdo y vegetales) se arrojan
a los estanques para que crezcan los organismos de los que se
alimentan los peces, los restos de pescado vuelven luego a los
campos como fertilizante. Estos sistemas requieren poco capital;
no desplazan otras formas de producción de alimentos y
están integradas en el ciclo agrícola.
Sistemas
Intensivos en Capital
Aunque
los métodos mencionados anteriormente crean comida a precios
asequibles y un pequeño ingreso extra para los que los
practican con escaso impacto medioambiental y social, son considerados
como ineficientes por muchas agencias de desarrollo y otras compañías
que buscan expandir la acuicultura.
Más
que integrar este sistema con la agricultura, lo que hacen las
granjas intensivas es promover sistemas de monocultivo aislados
que requieren piensos especializados y productos químicos
además se decantan por cultivos como la gamba o el salmón
que alcanzan altos precios en los países industrializados
(Japón, USA y Unión Europea tienen mercados de
gambas que rinden beneficios por valor de 6,6 billones de dólares).
Además
de los piensos que se utilizan para alimentar a las gambas (producidos
con pescado de poco valor), en loa campos se vierten productos
químicos para matar a posibles competidores y prevenir
enfermedades.
Además
los estanques requieren sistemas mecánicos de "aireo" y
cantidades ingentes de agua salobre limpia para sacar materias
de desechos y mantener el nivel de salinidad.
Invadiendo
las Pesquerías
La
acuicultura para exportación cada vez domina más
el cultivo de pescado en muchos países, desplazando en
ocasiones a otras empresas locales.
El
gobierno chileno prohibió las pesca artesanal de salmón
para promover las exportaciones, así como la venta de
dicho pescado en los mercados chilenos.
Algunos
estanques de cultivos de una especie local herbívora en
Taiwan e Indonesia han sido reconvertidos en cultivos de gambas
debido a las presiones para exportar.
En
Latinoamérica y el Caribe, el Banco Mundial describe a
la acuicultura como "enfocada" hacia especies de alto
valor, como la quisquilla, la gamba, el salmón, la vieira,
mientras que califica a la acuicultura de uso doméstico
como despreciable.
Un
informe de la FAO admite que hay menos pescado disponible para
los consumidores de bajos ingresos debido a la competencia de
la acuicultura y sus necesidades de piensos. Además algunos
hábitat como las selvas de manglares son a menudo destruidos
porque las granjas de gambas necesitan una mezcla de agua salada
y agua dulce precisamente los manglares crean en las fronteras
entre el mar y los estuarios de los ríos.
En
Ecuador, más de 120.000 Hectáreas de manglar han
sido taladas para crear estanques para gambas (hasta 1987).
Invadiendo
Terrenos Agrícolas
Además
de invadir los territorios dedicados a cultivos agrícolas,
la acuicultura reduce la cantidad de agua disponible para irrigación
pues necesita ingentes cantidades de agua dulce. En Filipinas,
la extracción de aguas subterráneas para la acuicultura
ha causado problemas en los campos de arroz por desecación
y ha provocado la intrusión de agua del mar perjudicando
a la fertilidad del terreno. También los productos químicos
utilizados han causado problemas en el sur de Tailandia, donde
los canales de irrigación se contaminaron, canales cuya
agua es utilizada además para lavar y beber. La fertilidad
de la tierra en Bangladesh (25.000 Ha) ha bajado debido al uso
de agua salada en los cultivos de gambas. Además el número
de cabezas de ganado también se ha visto reducido pues
las tierras de pasto fueron inundadas.
Desposesión
Las
compañías, expropian tierras comunales y derechos
de aguas, por ejemplo en Bangladesh dónde pescadores que
en Khulna ejercían su oficio vieron expropiado el caudal
por una compañía camaronera.
Además los empresarios han utilizado su control sobre el agua
para intimidar y obligar a vender o alquilar sus tierras a los campesinos
de Bangladesh. Sin embargo las rentas que pagan no son suficientes para
que éstos mantengan a sus familias.
Los
precios de la Tierra subieron en Tailandia desde que la acuicultura
se hizo popular.
Sin
embargo estos abusos han sido contestados (malasia, India y Bangladesh.
Desigualdad
y Dependencia
La
acuicultura intensiva ha exacerbado las desigualdades sociales
existentes. Sólo los muy ricos tienen acceso a este tipo
de explotaciones que tienen unos costes de entre 13.700 y 27.300
dólares por hectárea.
además
los cultivos intensivos necesitan muy poca mano de obra (para
5 hectáreas sólo 3 trabajadores). Algunos granjeros
que no tienen suficiente dinero, cultivan gambas en sus propias
tierras con contratos para grandes compañías que
les venden incluso los piensos.
Intensificación
de las Ayudas
A
pesar de los efectos negativos del cultivo intensivo, los gobiernos
siguen financiando parte de estos proyectos a base de préstamos.
El Banco Mundial prestó a la India 420 millones de dólares
a China 385 y a Argentina 267.
Además
se está pensando conceder 150 a México. Mucho de
este dinero va a proyectos altamente tecnificados que generan
comercio exterior e ignoran las condiciones y el conocimiento
locales.
Acuicultura ¿Para
Quien?
La
FAO ha hecho una llamada a la acuicultura que no necesita pienso
de pescado:
" Si
la acuicultura ha ser sostenible, debe basarse en especies herbívoras
u omnívoras y debe ser capaz de jugar un papel significativo
en el hecho de que no falte comida". Un ejemplo de esta
idea es China que produce casi cinco millones de toneladas de
carpa herbívora con sistemas de policultura que requieren
poco intercambio de agua. Sin embargo la FAO pone la condición
de que estos proyectos sean económicamente factibles,
es decir, deben producir altos beneficios económicos;
tal tipo de cultivo es improbable que produzca comida asequible
a los que más lo necesitan.
En
el mercado abierto al régimen Post-Gatt; los intereses
financieros de los inversores en acuicultura estarán aún
más distanciados de los intereses de supervivencia y nutrición
de las comunidades costeras y de muchas otras.
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