Estado Actual y Desafíos del Cultivo de Peces Marinos
Carlos
F.
Introducción:
Simple
y directo…El cultivo de peces marinos en América
Latina y el Caribe (en adelante ALyC) está en su infancia.
Las cifras de producción actuales son aún poco
alentadoras y según FAO, no sobrepasan las 2.300 toneladas
en el año 2002, valoradas en algo más de US$ 24
Millones (dólares de Dic 2002). Así, en 2001-2002,
los cultivos de peces marinos representan tan sólo un
0,01% de la disponibilidad total de estas especies y un 0,02%
del total producido bajo cultivo en la región.
Por
su parte, la producción de la acuicultura regional ya
significa un 5,2% de la producción regional total de recursos
pesqueros, excluyendo algas. No sólo estos resultados
son limitados, sino que las estadísticas también
indican que sólo cinco países de la región
declara cultivar comercialmente peces marinos en 2002.
Estos
antecedentes poco halagadores contrastan con las enormes posibilidades
de mercado que tendrían muchos peces marinos locales,
de enfrentarse comercialmente su cultivo. Así, el presente
documento revisa someramente lo que acontece en este rubro, y
se refiere a algunas acciones que podrían servir para
modificar la dinámica del proceso de instalar nuevos cultivos
de peces marinos en ALyC.
El
cultivo del salmón en Chile en la última década
ha provocado que se convierta en la octava potencia mundial en
Acuicultura
La
tilapia se está convirtiendo en una especie con gran potencial
para la acuicultura Latinoamericana
La
situación recién descrita para la región
puede sorprender a muchos, pero no necesariamente a quienes observan
que la acuicultura mundial, de enorme desarrollo en décadas
recientes y con una participación en los desembarques
totales de un 29,9% en 2002, se refiere principalmente a peces
de agua dulce y diádromos, tanto como a moluscos, algas
y algunos crustáceos. Los peces marinos, (y otros animales
acuáticos) figuran como los rubros MENOS desarrollados
entre los hidrocultivos,
significando sólo un 3% de los volúmenes de producción
de la acuicultura mundial en 2002.
Acá,
entonces, parece existir una contradicción aparente. ¿Como
puede haberse relegado a un segundo plano el cultivo de algunas
de las especies más deseables para los consumidores de
muchas latitudes? Y esto, particularmente a la luz de los enormes
problemas que aquejan a un buen número de poblaciones
de peces marinos silvestres, que como producto de niveles descontrolados
de pesca ven menguar sus desembarques, son sujetos de sobre explotación,
agotamiento, o bien han desaparecido del todo como productos
de interés comercial para la industria pesquera convencional.
En
verdad, se pueden intentar varias explicaciones a nivel mundial
y otras tantas a nivel regional.
Entre
las primeras y más significativas: el proceso de generar
tecnologías para estos cultivos ha resultado bastante
más desafiante de lo que se hubiese podido imaginar. De
hecho, no sólo esto es verdad, sino que también
puede indicarse que el ciclo de investigación y desarrollo
- en adelante I+D - necesario para alcanzar niveles de conocimientos
que permitan la explotación comercial de cualquier especie
de peces marinos no parece abarcar menos de unos 15-20 años…!!
El
cultivo del langostino (camarón en latinoamérica)
representa una fuente de dólares bastante significativa
en algunos países.
el
lenguado es una especie de alto valor comercial y muy apreciado
en muchas partes del mundoEsto, en la medida que las actividades
de investigación alcancen una masa crítica en sus
aspectos fundamentales (genética, reproducción,
primera alimentación, producción de juveniles,
nutrición y alimentación, engorda, técnicas
de cultivo, diseño de sistemas de crianza, estudio de
aspectos ambientales, etc.) y se trabaje paralelamente en el
análisis de los problemas de eficiencia económica,
competitividad, desarrollo de mercados y comercialización.
A
estos factores de orden más bien técnico, se suman
variables muy reales que afectan al sector empresarial y que
se refieren a los riesgos de emprender ‘aventuras tecnológicas’ con
nuevos productos y sistemas , situaciones a las que se asocian
la necesidad de conseguir financiamiento bancario para proyectos ‘sin
historia’, o enfrentar la incredulidad de mercados con
pequeñosvolúmenes de producción y sin poder
garantizar la consistencia de las entregas ni su cuantía,
mientras no se consoliden los procesos de desarrollo tecnológico
y comercial.
En
verdad, el largo proceso de incorporación de nuevos cultivos
de peces marinos no sólo es demoroso, sino que además
muy costoso, situación que hasta fechas muy recientes
han centrado los
esfuerzos de I+D asociados al cultivo de peces marinos en países
industrializados, donde la capacidad financiera es mayor y donde otro
tanto ocurre con la disponibilidad y disposición de las instituciones
apropiadas para acometer estas iniciativas.
En
el caso de ALyC, se suman a las trabas anteriores algunas particularidades
locales que también fectan el desarrollo de la acuicultura
marina regional. Entre muchas otras, muy ligadas al nivel de
desarrollo económico de estos países, se suman
factores de inestabilidad política y costumbres muy arraigadas
como las de modificar idearios y estrategias y cambiar autoridades ‘intermedias’ cada
vez que hay cambios de gobierno. Este hecho redunda en que muchas
instituciones ligadas al desarrollo científico y tecnológico
enfrenten cada 4, 5 o 6 años nuevas políticas nacionales
que modifican ‘los ejes’ de su accionar y restan
capacidad de continuidad a las labores en curso. Tal es así,
que es difícil imaginar que se brinde apoyo estatal muy
decidido a iniciativas como las que se comentan aquí,
que requieren un largo plazo de maduración que excede
a aquellos de los mandatos presidenciales. Por cierto que la
región también presenta carencias de recursos e
infraestructura y cíclicamente enfrenta restricciones
en las disponibilidades de divisas y todo tipo de desequilibrios
de índole económico que no sólo atentan
contra la estabilidad laboral de muchos profesionales, que en
ocasiones buscan alternativas de trabajo en países industrializados,
sino que impiden que las Universidades e Institutos tecnológicos
puedan preparar y/o especializar a sus científicos y técnicos
en el exterior; puedan adquirir tecnología, o simplemente
dispongan de los recursos financieros necesarios para realizar
visitas de estudio y análisis de la realidad productiva
y tecnológica en otras latitudes.
Finalmente
y más allá de la importancia relativa que puedan
mostrar uno o más de estos inconvenientes en los diversos
países de la región, puede postularse que un buen
número de los principales cuerpos científicos y
tecnológicos que se abocan al estudio de la ictio fauna
y sus sistemas de cultivo no tienen necesariamente una verdadera ‘vocación
por la producción’ y limitan (o centran)principalmente
su quehacer a la investigación pura o aplicada, sin sentir
un verdadero compromiso con la generación de las técnicas
y sistemas necesarios para criar peces en cautiverio, y más
aún, de manera económicamente satisfactoria. Esta
vocación ‘purista’ le resta mucha fuerza al
proceso de desarrollo de nuevos cultivos marinos regionales y
hace que los avances científicos y tecnológicos
no se concatenen en armonía con miras a alcanzar resultados
tangibles.
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