El “cultivo” de peces. Los romanos tenían viveros de ostras, de doradas… les gustaba mucho el pescado
A la hora de darse un chapuzón, y siempre que se pueda elegir, hay partidarios incondicionales de hacerlo en el mar, en una playa, y aficionados igualmente insobornables que prefieren ponerse a remojo en una pileta, en una piscina, como se dice mayoritariamente en España. Cuestión de gustos, de aprecio o aversión a la arena, de comodidad… La cosa, en plan bañista, apenas tiene importancia. Sí lo tiene cuando quienes nadan en mar libre o pileta son los peces; se trata del debate sobre los pescados de acuicultura, “de granja”, oponiéndolos a los pescados procedentes de pesca extractiva. El debate, no vayan a pensar, es bastante viejo, aunque la acuicultura moderna nos parezca cosa de ayer mismo. Ya los romanos “criaban” peces en piletas; Columela, en el siglo I, da en su monumental “De re rústica” toda clase de consejos para el “cultivo” de peces como la lubina o róbalo. Los romanos tenían viveros de ostras, de doradas… Les gustaba mucho el pescado.








