La Revolución Orgánica
Carmelo
Ruiz Marrero
Bangladesh,
Cuba, los “Primos” y algo màs
Contrario
a quienes creen que se trata de un capricho impráctico
o un minúsculo mercado especializado, la agricultura orgánica
goza de un auge indiscutible alrededor del mundo entero. En este
tipo de agricultura no se usan químicos tóxicos-
como pesticidas- ni procesos que destruyan el ambiente.
La
agricultura orgánica se practica actualmente en 59 millones
de acres en aproximadamente cien países, y el mercado
global de alimentos orgánicos alcanzó los $23 mil
millones en 2002, según la revista Organic Monitor. Europa
es líder mundial en este campo en lo que se refiere a
producción y consumo. La Unión Europea y sus países
miembros tienen directrices específicas para ayudar y
adelantar este tipo de agricultura. Se espera que para 2010 de
30% a 50% de la agricultura europea sea orgánica.
Desde
antes de ingresar a la Unión Europea, los países
de Europa Oriental ya se estaban preparando para aprovechar el
mercado orgánico de la UE. Los diez nuevos países
miembros de la Unión añadieron 514 mil hectáreas
al área total sembrada con cultivos orgánicos en
la UE. Los tres mayores nuevos miembros, Polonia, Hungría
y la República Checa, aumentaron su área de cultivos
orgánicos en un 160% entre 1999 y 2003. La República
Checa es la que más cultivos orgánicos tiene en
la región, con 235,136 hectáreas, lo cual es 5%
de las tierras agrícolas del país.
Por
su parte, Brasil se ha convertido en toda una potencia mundial
exportadora de estos productos. Ya domina el mercado mundial
orgánico de mango, papaya, café, cacao, soya, caña
de azúcar, jugo de china, frutos secos, nueces y parcha.
Además de esto, los brasileños se están
preparando para entrar en grande en el negocio orgánico
de acerola, melón, piña, guayaba y fresa. Se estima
que el sector orgánico brasileño crece de 30% a
50% al año.
Revolución
ecológica en Bangladesh
Esto
no es un lujo de ricos. En Bangladesh, 25 mil familias practican
la agricultura ecológica como parte del movimiento Nayakrishi
Andolon, que se fundamenta en la cultura de resistencia en contra
de la privatización y colonización del cuerpo y
la mente, y de oposición a la lógica del lucro
y a los procesos neocoloniales de la globalización. Este
movimiento, lidereado por la organización no gubernamental
UBINIG, no trata de meramente introducir nuevas técnicas
agrícolas, sino que es todo un movimiento cultural basado
en un nuevo paradigma. La meta de Nayarishi Andolon no es simplemente
producir más comida para los consumidores. No se satisface
con logros materiales carentes de dimensión espiritual,
sino que busca crear vida, diversidad y ananda (vivir con gozo).
El
movimiento empezó cuando mujeres agricultoras comenzaron
a negarse a usar pesticidas, porque decían que destruían
su deha, palabra que literalmente significa cuerpo. Ellas usaban
la palabra de un modo profundo que significaba la Tierra, los
hogares y los campos (Si la Tierra es mi cuerpo, no puedo envenenarla).
En Nayakrishi Andolon no se divide el mundo entre hombre y naturaleza,
cuerpo y alma, o materia y mente. Los agricultores participantes
ven la tierra como una extensión de sus propios cuerpos
y mentes.
"(Nayakrishi
Andolon) es una actividad creativa alegre para celebrar la vida
y las relaciones entre los seres humanos y con el resto de la
naturaleza", dice Según Farida Akhter, directora
ejecutiva de UBINIG. "Pregunten a una agricultora perteneciente
al movimiento por qué practica Nayakrishi. En casi todos
los casos responderá: 'Quiero ser feliz y disfrutar mi
vida'. ¡Eso es todo! No escucharán ninguna retórica
ecológica extraña... Los agricultores, especialmente
las agricultoras, quieren ser felices Aquí, en este mundo
Real, y Ahora mismo."
El
ejemplo cubano
Cuba
también ha avanzado en la agricultura orgánica
a pasos agigantados. Para 1998 había sobre ocho mil jardines
orgánicos en la Habana, atendidos por sobre treinta mil
ciudadanos.
Este
cambio se debió en gran parte a los esfuerzos del Grupo
de Agricultura Orgánica (GAO). Este grupo, originalmente
llamado Asociación Cubana de Agricultura Orgánica
(ACAO), fue formado en 1993 en medio de la crisis económica
causada por el fin del bloque soviético. Se movilizaron
los recursos científicos del país para estimular
la producción agrícola nacional sin el uso de agroquímicos
importados.
Los
miembros de ACAO no veían la agricultura orgánica
como un atraso o como un sacrificio, sino como una oportunidad
dorada para llevar a Cuba a un futuro independiente, saludable
y ecológicamente sustentable.
La
organización demostró que los sistemas agrícolas
orgánicos pueden ser superiores a la agricultura convencional.
ACAO/GAO tiene capítulos en casi todas las provincias
de Cuba, y sus miembros educan a sus conciudadanos acerca de
las agrotecnologías orgánicas y les explican que éstas
deben ser consideradas como una transformación permanente
de la agricultura nacional.
Como
participante del Programa de Faros Agroecológicos del
Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas, ACAO/GAO estableció fincas
ejemplares para demostrar sus conceptos a otros agricultores
y a oficiales del gobierno. La organización ha llevado
a cabo decenas de talleres por todo el país, ha establecido
diez centros regionales de documentación, publica una
revista, y acaba de diseñar un curso de agroecología
acreditado por la Universidad Agrícola de la Habana, al
cual se han matriculado ya 500 estudiantes. Además, ha
organizado tres conferencias internacionales sobre
agricultura
orgánica, ha recibido numerosas delegaciones de todas
partes del mundo, y está en vías de desarrollar
un grado de maestría en desarrollo sustentable para la
Universidad de la Habana. En reconocimiento a su labor y sus
logros, en 1999 el Premio Nobel Alternativo (Right Livelihood
Award) se le otorgó al GAO.
Los
gringos están aprendiendo
Estados
Unidos no está a la vanguardia de la revolución
orgánica, pero aún así los yanquis también
están progresando. Las ventas de alimentos orgánicos
en el mercado estadunidense sobrepasaron los $11 mil millones
en 2002. Se espera que el mercado para productos orgánicos
en EEUU llegue a los 30 mil 700 millones de dólares para
2007, con un crecimiento promedio anual de 21.4%, según
la firma Datamonitor.
El
Departamento de Agricultura estableció criterios para
la producción orgánica en 2002. Además,
tiene un Programa Nacional Orgánico y su Agencia de Manejo
de Riesgo asegura a los cultivos orgánicos. Y encima de
todo esto, el Congreso tiene ahora un caucus orgánico
que promueve esta nueva agricultura.
En
Puerto Rico
¿Y
Puerto Rico? Importamos 90% de los alimentos que consumimos,
y de ese 10% que se produce aquí, sólo una fracción
minúscula es orgánica. Ni el Departamento de Agricultura
ni la Asociación de Agricultores tienen una política
de apoyo a la producción orgánica.
Sin
embargo, existe un movimiento pequeño pero creciente de
agricultores orgánicos en el país, que se abre
paso a pesar de la indiferencia y hostilidad de sectores miopes
en el gobierno y el empresariado.
Entrevistamos a uno de estos productores orgánicos, Raúl
Noriega, quien tiene una finca ecológica en el barrio Pasto de
Aibonito. Ahí la familia Noriega siembra plantas medicinales como
sávila, curía, yerbamora y yerbabruja; y aromáticas
como romero, yerba buena, menta, anís, verdolaga, anamú y
llantén. También tienen berenjena, calabacín, habichuelas,
cebolla y cebollines.
En
entrevista con CLARIDAD, Noriega señaló que tiene
dos razones para sembrar orgánico. "La primera es
una razón egoísta. Yo consumo lo que siembro. Si
siembro con pesticidas y otros agroquímicos tóxicos,
eso es lo que voy a comer. Soy el primer consumidor de mi producción,
y quiero comer bien."
"La
segunda razón es porque la producción orgánica
es la manera más saludable de producción para la
tierra. El Creador hizo este mundo perfecto y balanceado. Cada
insecto, cada gusano y cada planta tiene un significado y un
por qué, aún cuando no lo entendamos. Tenemos que
admitir que desde que existe la tierra, ésta nos ha estado
manteniendo, sin necesitar apoyos químicos sintéticos."
Noriega
planteó que la viabilidad de la agricultura orgánica
no se puede medir con las varas económicas convencionales,
pues éstas favorecen la reducción de costos sobre
toda consederación social y ecológica.
Mientras
enfrentan un sinnúmero de obstáculos y dificultades,
los agricultores orgánicos de Puerto Rico anhelan el día
en que el país se ponga al día con la revolución
orgánica que se hace sentir en el mundo entero. Ecoportal.net |