Los hábitos Alimentarios de los países Desarrollados
Los
hábitos alimentarios de los paísesdesarrollados
han empeorado en las últimas décadas, lo cual
es síntoma evidentede que la población y sus
estilos de vida se modifican, aseveró en la UNAMMabel
Gracia Arnáiz, profesora de la Universidad Rovira I
Virgili, España.
Señaló que
una de las cuestiones planteadas en las llamadas sociedades de
laabundancia o industrializadas, es que son opulentas en términos
de comestibles,bienes y consumo en general; pero también
se han disparado las enfermedades,consideradas propias de esa
condición, como neoplasias, diabetes, obesidad,caries
y problemas cardiovasculares.
Al
impartir el Seminario Comemos como vivimos:estilos de vida, alimentación
y salud, organizado por el Instituto deInvestigaciones Antropológicas
(IIA), aclaró que las actuales maneras de comer,por lo
general incluidas bajo la llamada “modernidad alimentaria”,
constituyenel objeto de inquietudes y preocupaciones, sobre todo
de carácter facultativo,social y económico.
Hoy
se plantea que se ingieren demasiadas grasasy azúcares,
y que el consumo está desestructurado en el sentido de
que se comecualquier producto, en cualquier hora y sitio, sin
orden. “Es decir, laspersonas de las sociedades modernas
no saben alimentarse, son enfermos de laabundancia y de la civilización”,
afirmó.
Gracia
Arnáiz consideró que si bien el modeloactual se
caracteriza por la toma de decisiones individuales, los sujetos
nolas saben adoptar “porque lo hacen de forma compulsiva”.
En
el caso particular de la población española,refirió que
sigue la tendencia de otros colectivos industrializados; es decir,apunta
en dos direcciones: la flexibilización de las pautas y
prácticasalimentarias, o hacia la desestructuración
de los comportamientos en términosde normas y acciones.
Las costumbres han empeorado, al estar vinculadas demanera estrecha
con los estándares actuales.
Los
expertos en nutrición, medicina y lospolíticos
consideran que esta merma de los hábitos alimentarios
tradicionales(equiparados a la dieta mediterránea), son
síntomas evidentes “de que lasociedad cambia y los
estilos de vida se modifican”. Muchos de sus aspectos soncriticables,
porque suponen un retroceso, detalló.
La
especialista subrayó que todos los datospublicados en
el país ibérico apuntan en la misma dirección:
nunca en lahistoria “la población había tenido
tanto que comer, ni había estado libre detantas hambrunas,
de tanta escasez como hasta ahora, y alcanzado un estándar
devida tan alto”.
En
España la esperanza de vida se haincrementado dos años
en la última década, y ha llegado casi a los 80.
Esdecir, reveló, mientras este indicador ha repuntado, “los
hábitos alimentarioshan empeorado”.
Mabel
Gracia destacó que en su país la saludpública,
los temas de seguridad alimentaria y el consumo de alimentos
sonprioritarios. Ello ha provocado que haya interés y
se apoye la investigación.La mayoría de los estudios
tiene como finalidad hacer una radiografía sobre lasmaneras
de comer en la actualidad, así como preguntarse hacia
dónde se va enlos próximos cuatro o cinco años.
Aunque
hay factores sociales que explican estosfenómenos, dijo,
el bienestar es una motivación importante de las seleccionesalimentarias.
De acuerdo con diversas estadísticas, en España
este elementoaparece como una de las preocupaciones y un valor
cultural de primer orden.
Por
ejemplo, algunos estudios revelan que 91 porciento de la población
considera que llevar una buena alimentación es el factormás
relevante para tener una salud adecuada, y 95 por ciento declaró ser “muyfeliz” con
lo que come.
Cabría
esperar, tanto en México como en lapenínsula, el
aumento en el consumo de aquellos ingredientes consideradossaludables
(legumbres, pescados y frutas). Por el contrario, recalcó,
handisminuido en los últimos 15 años en términos
de volumen y ha habido unestancamiento en el abasto.
Indicó que
esa mayor preocupación contrasta conla circunstancia de
que los alimentos que han ido en aumento en las últimasdécadas
no son los más saludables, desde un punto de vista nutricional.
Esdecir, ha crecido la ingesta de comestibles precocinados, industrializados
yrefrescos, los considerados menos saludables, concluyó.
Fuente:
Criterios.com
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