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AVICULTURA

Del Clon al Pharming

Elcultural.es

 

La gallina de los huevos de oro. Así es como empieza a conocerse el nuevo estudio del Instituto Roslin, lugar de nacimiento de la oveja Dolly. Ahora, un equipo de esta institución anuncia la obtención de una gallina genéticamente modificada cuyos huevos pueden servir de dianas terapéuticas. Vladimir de Semir analiza este nuevo hito.

El 27 de febrero se cumplen diez años de la publicación en Nature del artículo en el que se daba a conocer la existencia oficial de una oveja clonada, Dolly, que había nacido el 5 de julio de 1996. Ahora el Instituto Roslin de Escocia, precisamente en el que Ian Wilmut consiguió clonar el primer mamífero de la historia, anuncia la obtención de una gallina genéticamente modificada que puede convertirse realmente en la mítica gallina de los huevos de oro. Los huevos que pongan esta familia de animales no serán de uno de los metales más preciosos, pero su valor puede llegar a suponer también un enorme negocio, en este caso para la industria farmacéutica. Mediante técnicas de transferencia genética, un equipo que dirige Helen Sang ha conseguido introducir un gen en el patrimonio hereditario de estas gallinas de forma que en la clara de los huevos que producen se incorporan proteínas de enorme interés terapéutico. Por ejemplo, proteínas que pueden expresar una forma de interferón de utilidad antiviral o un anticuerpo monoclonal destinado a combatir determinados melanomas.

El método de obtención de este animal transgénico fue publicado el pasado mes de enero en los Proceedings of the National Academy of Sciences y por primera vez se considera que pueden dar pie a una producción suficiente de estos medicamentos. En realidad, ha habido otros precedentes de la búsqueda de tales gallinas transgénicas, pero la obtención de las sustancias deseadas en la clara del huevo no era industrialmente significativa en los casos anteriores. Por otro lado, hasta ahora tampoco se aseguraba que esta capacidad de generación de proteínas fuera estable en las sucesivas generaciones de animales. Ahora parece que el rendimiento del proceso puede dar pie a una no muy lejana producción de los anhelados “huevo-medicamento”, aunque deberán pasar no menos de unos diez años para que se haga realidad esta nueva industria, que ya ha sido bautizada en el pasado con el nombre de pharming, concepto que define al proceso y que se inspira en un juego de dos vocablos de lengua inglesa: farm (granja) y pharmacy (farmacia).

 

Estos huevos con clara terapéutica –si se nos permite la expresión literal– no son ni mucho menos los primeros resultados de esta nueva industria del pharming. Hace ya unos diez años que otros animales como la cabra, la oveja e incluso el conejo vienen siendo modificados genéticamente para que su leche contenga proteínas útiles para determinados tratamientos médicos. Sin ir más lejos, en agosto pasado la Agencia Europea del Medicamento aprobó la introducción en el mercado farmacéutico de una primera molécula obtenida por este método, un anticoagulante sanguíneo que se extrae de una leche de cabra transgénica. Esta nueva vía de huevos portadores de medicamentos parece incluso mucho más prometedora ya que es más fácil la recolección de huevos y su control que la extracción de la leche.

Sea como sea, lo que está claro es que estas nuevas tecnologías abren perspectivas muy prometedoras y buena prueba de ello es la importancia que le conceden determinados inversores que apuestan por la posibilidad –en un futuro no muy lejano– de desarrollar una nueva industria farmacológica ligada a nuestra capacidad de modificar genéticamente a los animales y patentar estos procesos, igual que se hizo en el pasado con los procedimientos químicos a los que se unen ahora los biotecnológicos.