La Ingeniería Genética como recurso para la Producción
de Alimentos
Por
siglos, los agricultores han movido y modificado los genes para
producir mejores alimentos de manera más eficiente. El
proceso comenzó cuando nuestros ancestros se afincaron
en una región y comenzaron a cultivar. Los primeros agricultores
aprendieron a combinar plantas y crear nuevas variedades de maíz,
soja, girasol, tomate, por nombrar algunos cultivos. Este proceso
se denomina hibridación o cruzamiento.
La
biotecnología de los alimentos no es algo nuevo porque
el uso de organismos vivos para producir alimentos tiene más
de 10.000 años de vida y es tan vieja como la agricultura.
Desde hace miles de años se vienen usando las técnicas
genéticas para mejorar los vegetales, tales como la variabilidad
natural (mutagénesis, aparición de mutantes espontáneos)
y la hibridación (cruce sexual).
En
forma similar, los microorganismos se usaron en tecnología
de alimentos por miles de años.
Tan
temprano como 6.000 años A.C., sumerios y babilonios usaban
levaduras para fabricar cerveza. Los antiguos nada conocían
sobre microorganismos y no podían cultivarlos conscientemente,
sin embargo, seleccionaban sistemáticamente aquellos con
características deseables de fermentación para
mejorar su alimento. En tiempos modernos, el creciente poder
de la ciencia genética ha sido aplicado sistemáticamente
para producir muchas variantes valiosas de levaduras y bacterias.
Lo
cierto es que los objetivos del cultivo tradicional y la biotecnología
son los mismos—impartir mejoras a las plantas para el beneficio
de los agricultores y los consumidores. Pese a que los cruzamientos
funcionan, lo cierto es que los métodos tradicionales
para modificar cultivos tienen serias limitaciones: se requiere
mucho tiempo y esfuerzo.
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