La situación de Grecia sienta un precedente

A principios del 2010 el mercado percibió que Grecia tendría dificultades para pagar sus deudas, y al mismo tiempo empezó una corrida contra el euro que llevó su paridad frente al dólar a sus mínimos históricos.

Los bonos helénicos, que hace cuatro meses ofrecían a los inversores un retorno del orden del 6 al 7%, hoy rinden cerca del 10% porque aumentó la tasa de riesgo ya que los inversores comienzan a ver como muy probable un default en ese país. Paralelamente, la moneda europea se derrumbó el lunes a 1,3294 frente al dólar mientras que en mayo del 2008 un euro valía 1,57 dólar. En este contexto, actualmente la amenaza de una crisis financiera ronda las fronteras de otros países europeos.

Mientras tanto Alemania, país que de hecho es el banquero de la Unión Europea (UE), actualmente retacea su ayuda financiera a los helenos con la retórica de que antes de poner más dinero la nación germana espera ver mayores promesas de austeridad; y al coro germano se une también Francia, aunque sin la intención de aportar un euro más de su bolsillo a la colecta en curso.

Por otro lado, el gobierno del primer ministro griego Papandreu negocia con el FMI medidas de austeridad que ambos saben son prácticamente imposibles de cumplir.

La opinión del economista Joseph Stiglitz resume con claridad las sombras del escenario europeo actual: “El euro está herido y puede que no sobreviva, corre el riesgo de desaparecer si no se genera una ola de solidaridad, si no se ponen en marcha soluciones institucionales”, dijo. “El problema es evidente, pero la lentitud y la debilidad de la respuesta cuestionan la supervivencia del euro. Los mercados no son precisamente una fuente de sabiduría: son predadores, muchas veces son estúpidos, son completamente impredecibles, y si Alemania y Europa no buscan soluciones pueden provocar estragos”, concluyó.

Momento de decisión para el mercado. Y hablando de europeos nada mejor que recordar la arenga de Cicerón al Senado; “Res non verba” (“Hechos, no palabras”). Ya sin una acción rápida y en el contexto macro descrito también es posible pensar que la estructura y existencia misma del mercado de bonos en Europa enfrente riesgos de supervivencia.

En estos momentos además de los bonos griegos también la deuda de España, Portugal e Irlanda está cayendo de precio rápidamente, lo que requiere una urgente acción, y no palabras, por parte de quienes tienen el poder de tomar decisiones en la UE, que deberían por una vez al menos considerar a Europa como un todo unificado.

Y para que la actual conmoción europea tenga chances de resolverse y no transformarse en una tragedia griega el mercado financiero opina que serían necesarias al menos tres condiciones:

1. Rápido cierre de la crisis helénica.

2. Reconocimiento por parte de los países de la eurozona de cuál es su verdadera situación fiscal y qué medidas creíbles instrumentarían para solucionar sus problemas presupuestarios y de endeudamiento.

3. Una continuidad de la recuperación económica global tal que permita a los países en problemas recuperar sus herramientas de generación de riqueza.

El sistema financiero europeo en riesgo. Hace algunas semanas Grecia obtuvo un paquete de ayuda por u$s60.000 millones y por un momento parecía que con tal oxígeno financiero el problema helénico comenzaba a solucionarse. Pero tal presunción demostró que estaba lejos de la realidad y los bonos de los países europeos en problemas siguieron cayendo. Según una estimación actual de Barclays Bank, Grecia precisaría durante los próximos tres a cinco años una ayuda adicional de al menos u$s70.000 millones para salir del pozo.

Una de las razones por la cual los políticos europeos están muy preocupados por la situación de Grecia tiene poco que ver con un concepto comunitario y mucho que ver con la solvencia de los bancos de Bélgica, Francia, Alemania y Holanda, cuyas carteras de préstamos se encuentran muy expuestas en el sur de Europa. Por lo tanto, la celeridad y eficiencia con que se instrumente un paquete de ayuda para Grecia es de suma importancia para la situación política y económica de toda la UE.

Por otro lado, resolver la crisis financiera de corto plazo es sólo un paso ya que mirando hacia el futuro la mejora de países como Grecia, España o Portugal dependerá de que la economía global siga creciendo de manera de que esos países puedan recuperar su ritmo de exportaciones y así generar divisas que les permitan afrontar el pago de sus deudas.

Un ejemplo es Portugal: su gobierno planea, quizás con un exceso de optimismo, reducir el déficit fiscal actual del 9,4% del PBI a menos del 3% en el 2013. Pero para acercarse a cumplir dicha meta la economía lusitana necesitaría recuperar rápidamente su nivel de exportaciones. Y esto sería un arduo trabajo, ya que durante los últimos tres años el 75% de los productos portugueses fueron vendidos a países de la hoy castigada eurozona, y de ese porcentaje el 25% tuvo como mercado receptor a España.

Por supuesto, Portugal no es un país pobre, tampoco lo son España e Irlanda; para estas naciones el desafío es recuperar el consumo interno tanto como la competitividad en sus economías dentro de un marco de tranquilidad social.

Nuestro mundo globalizado presenta un escenario de enormes y rápidos cambios económicos. El liderazgo global se está desplazando de su centro histórico en Washington hacia los países de Asia con China a la cabeza. La producción masiva de productos de alta tecnología a bajo costo permite el acceso de una gran cantidad de nuevos consumidores a los mercados aunque la distribución de la riqueza global conserve un alto grado de inequidad.

Con excepción de Alemania y Francia parecería que el resto de los países de Europa estarían actualmente marginados de los cambios que se están sucediendo y hasta tanto todos los países de la eurozona logren ejecutar un proyecto común las crisis seguirán sucediéndose en el área.

En relación con las inversiones en bonos o monedas en euros hay analistas que aún creen que la divisa europea volverá a levantar cabeza frente al dólar y que alcanzará en el próximo año valores de 1,40-1,50.

Otros analistas pensamos que es muy probable que la divisa europea pierda aún más terreno frente a su par norteamericana.

Muchos inversores globales miden la evolución de su patrimonio en dólares, por lo cual una baja del euro los afecta fuertemente; por esa razón los analistas destacan el auge que últimamente tiene el índice ETF EUO, que evoluciona a la inversa de la relación dólar-euro y es utilizado por muchos inversores para proteger los activos en euros de la depreciación de dicha moneda frente al dólar. El uso de esta herramienta tiene algunas particularidades operativas por lo cual es conveniente que aquellas personas que piensen utilizarlo conversen con su asesor financiero acerca de la conveniencia de tal decisión.

Fuentes: JP Morgan / Wall Street Journal
* Especialista en mercados globales, docente universitario, director de HR Global

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This entry was posted on Martes, Mayo 4th, 2010 at 16:07 and is filed under Economia en Crisis. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

 

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