Receptores del gusto
Un
estudio británico apunta a una alta heredabilidad en el
gusto por los alimentos ricos en proteínas, pero no muestra
qué es exactamente lo que se hereda que determine ese
gusto.
Merce
Fernandez
Fuete: Consumaseguridad.com
Conseguir
que los niños se coman el pescado o la carne a la hora
de comer puede ser cuestión de acostumbrarlo o, quizás
en parte, de genes. Así lo sugiere un estudio de dos centros
británicos, el Kings College de Londres y la University
College, que se acaba de publicar en la revista Phisiology and
Behavior. Estudios como este podrían tener impacto en ámbitos
como la prevención de la obesidad, el diseño de
dietas a media de la percepción del gusto o en la comprensión
de porqué algunas personas presentan alteraciones en el
gusto.
El
estudio británico realiza una evaluación acerca
de las preferencias alimentarias de un grupo bastante numeroso
de gemelos con edades comprendidas entre los cuatro y los cinco
años: 103 parejas de gemelos idénticos o monozigóticos
y 111 parejas de gemelos no idénticos o dizigóticos.
Los primeros, al haberse desarrollado de un mismo óvulo,
comparten el 100% de sus genes, al contrario que los segundos,
que surgen como consecuencia de la liberación simultánea
de dos óvulos distintos en un mismo ciclo ovárico.
La evaluación de sus apetencias a la hora de comer se
hizo a través de las madres, que respondieron en un cuestionario
qué preferían sus hijos en un grupo de 77 alimentos,
muy dispares pero agrupables en cuatro categorías: carne
y pescado, verduras, frutas y postres.
Leer
artículo completo
|