La falta de instrumentos y políticas públicas que les permitan enfrentar la apertura total de las fronteras libres de aranceles en 2008, ponen en peligro a por lo menos 200 pequeños y medianos productores de leche en el país, aseguró Francisco Javier Jiménez Gutiérrez, presidente de directivos del Complejo Agropecuario Industrial de Tizayuca (CAIT).
La empresa, que participa con 8 por ciento de la producción nacional de diez mil 885 millones de litros al año, enfrenta una crisis de las más fuertes que ha causado el cierre de establos, la pérdida de ganado y de empleos.
Directivos del CAIT advierten que ha sido el mismo gobierno federal el encargado de desmantelarlos por la falta de cumplimiento de acuerdos.
Aseguran que en diversas ocasiones han solicitado la intervención del titular de la Secretaria de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), Alberto Cárdenas Jiménez; sin embargo, sólo han sido atendidos por funcionarios de bajo nivel, sin que se dé una respuesta precisa a sus demandadas.
Para Jiménez Gutiérrez es necesario contar con una nueva política de gobierno y un organismo regulador de los precios de la leche, ya que éstos en los últimos diez años sólo han beneficiado a los grandes industriales como Lala y Alpura.
De no aplicarse una política efectiva para este ramo de producción, es muy probable que en el corto plazo desaparezcan pequeños y medianos productores del país, como consecuencia de las políticas equivocadas y del privilegio de que gozan los grandes industriales.
El precio del lácteo se ha incrementado significativamente para los consumidores y las ganancias de los productores han caído drásticamente, pues mientras en 1998 su costo era de 5.20 pesos y a los productores les correspondía entre 60 y 70 por ciento, actualmente se vende hasta en nueve pesos y sólo reciben 40 por ciento, lo cual significa que los industriales se llevan la mayor ganancia.
Para los productores, las pérdidas han venido incrementándose año con año; sin embargo, el aumento de los costos internacionales de los granos forrajeros en los últimos meses no les permiten seguir absorbiendo los costos de producción, que superan los cuatro pesos por cada litro de leche.
Continúan solicitando al ejecutivo los 40 centavos que fueron pactados en la ley de ingresos original y que por cuestiones de presupuesto y técnica presupuestal se destinaron al decreto de presupuesto de egresos en un plan emergente de producción de leche. "Estos 40 centavos son fundamentales para los pequeños y medianos productores."
Los apoyos a productos sensibles anunciados por la Sagarpa y que destinarán a la leche 920 millones de pesos, son sólo "mejorales" para unos cuantos meses, tomando en cuenta que el sector se encuentra totalmente descapitalizado.
Reiteran que la solución tiene que partir de un verdadero programa de fomento a la producción, para lo cual piden a las autoridades federales la realización de campañas de difusión al consumo de leche nacional.
Consideran necesario retomar medidas y encauzarlas a un programa a mediano y largo plazos, y que los legisladores en su ley de ingresos marquen las pautas y en el decreto de egresos señalen los presupuestos multianuales. "Tiene que haber una congruencia entre lo que se legisla y darle la suficiencia presupuestal."
Destacan que en el 2006 la tonelada de leche a precios internacionales fluctuaba en 2 mil 300 dólares que implicaba que llegara al país a un costo de 3.60 el litro, actualmente se cotiza por arriba de los 4 mil 400 dólares, es decir a 7 pesos por litro, mismo costo que debería pagar Diconsa a los productores nacionales. (Héctor A. Chávez Maya)