La FAO Advierte que la Ganadería Extensiva destruye
La organización internacional recomienda prácticas agrícolas
sostenibles
El
crecimiento de las explotaciones ganaderas es uno de los principales
responsables de la destrucción de los bosques tropicales
en Latinoamérica, según las previsiones de la Organización
de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación
(FAO) para el año 2010.
Un
mapa presentado por la organización internacional muestra
la expansión de terrenos para uso agrícola y ganadero,
para el año 2010, a costa de la desaparición de
la selva tropical virgen. Para Henning Steinfeld, jefe de la
Subdirección de Información Ganadera y de Análisis
y Política del Sector, «la deforestación
provocada por las grandes haciendas es una de las principales
causas de la pérdida de especies animales y vegetales únicas
en los bosques tropicales de Centro y Suramérica».
Por
todo ello, consideran necesario encontrar alternativas a la ganadería
extensiva en Latinoamérica.
La
FAO calcula que la cubierta forestal en Centroamérica
se reducirá en 2,4 millones de hectáreas (un 1,6%
anual) hasta el año 2010. En América del Sur, y
durante el mismo periodo de tiempo, las hectáreas de selva
se reducirán 36 millones de hectáreas, equivalente
al 0,5% anual.
En
Centroamérica, la ampliación de los pastizales
afectará especialmente a la cubierta forestal de Nicaragua
y Panamá. En la región noroccidental de Nicaragua
y en el centro de Panamá se encuentra el denominado Corredor
Biológico Mesoamericano, el tercer espacio en importancia
mundial por su biodiversidad, que se encuentra amenazado.
ACCIONES
URGENTES
Ante
esta situación, la FAO recomienda a los países
afectados que promuevan prácticas agrícolas que
sean sostenibles al tiempo que se incrementa la productividad.
La organización de la ONU admite al mismo tiempo que los
países latinoamericanos necesitan aumentar su producción
agrícola para impulsar su crecimiento económico
y la seguridad alimentaria.
El
desarrollo de explotaciones agrícolas que promuevan la
mejora de los pastos, el cultivo de plantas forrajeras y la plantación
de árboles ofrecen mayores beneficios socioeconómicos
y oportunidades para la conservación de la biodiversidad,
al tiempo que el medio ambiente local y global se beneficia a
través de la creación de reservas estables de carbono.
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