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El foro "China e India: Desafíos para el Comercio Agroalimentario de las Américas" convocado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) permitió analizar distintas caras del comercio con las naciones asiáticas para identificar oportunidades y retos para los países del hemisferio.
Las economías de China e India, que muestran el mayor crecimiento en el mundo, devoran materias primas agroalimentarias y minerales producidos por América Latina y el Caribe (ALC) y en particular por las naciones suramericanas, con efectos que van más allá del comercio y con algunos riesgos, por ejemplo, para los recursos naturales.
China e India contribuyeron con más de 35% al crecimiento mundial en los últimos seis años; son la sede de 65 de las 100 empresas más grandes del mundo en desarrollo; y aglomeran cerca del 40% de la población mundial.
Solo China consume más del 30% de la soja producida en el mundo; más de 30% del estaño; más del 25% del zinc; más del 25% del aluminio y más del 20% del cobre.
El voraz apetito de los gigantes asiáticos por las materias primas tiene un impacto diferenciado en las distintas regiones, y es especialmente fuerte en Suramérica.
El 12% del aumento del comercio agroalimentario de Argentina, Brasil y Chile entre 1997 y 2006 proviene del comercio con China. En esos mismos años, el comercio agroalimentario hacia China aumentó 297%, mientras hacia el resto del mundo creció en 95%.
El 65% de la soja exportada por Argentina tiene a China como destino. El 85% del cobre importado por ese país asiático proviene de Chile. Por su parte, de lo que Brasil exporta al mercado chino 88% son semillas oleaginosas.
La India, entre tanto, concentra su creciente demanda en las grasas y los aceites, que significan el 96% de sus importaciones desde Argentina, y el 90% de sus importaciones desde Brasil.
Durante el encuentro se exploraron las posibilidades de establecer una alianza de comercio e integración entre la región y las dos potencias asiáticas. Destacó, entre otros rasgos, que actualmente los flujos comerciales entre América Latina y el Caribe (ALC), China e India empiezan a diversificarse, pero aún predomina la venta de productos con poco valor agregado, ya que los bienes de baja tecnología de ALC compiten con China en sus propios territorios y en terceros mercados.
Los expertos destacaron tres retos para ALC en su relación con esas dos naciones asiáticas: el primero, asegurar una distribución equitativa de los beneficios. El segundo, la capacidad de suplir la demanda frente a un creciente “apetito chino por los commodities”; y el tercer reto es la necesidad de ALC de innovar y diversificar su producción a la velocidad que lo hacen esas economías asiáticas.
Para los especialistas en Políticas y Comercio del IICA en Argentina, señalarón como oportunidad para los países de la Región Sur la continuidad en el crecimiento de la demanda de China e India en productos primarios. A su juicio, el crecimiento de la clase media china genera patrones de consumo atractivos para muchos exportadores de la región. Todo esto ha ocurrido a pesar de las protecciones de China e India a sus productos agrícolas. Se prevé por lo tanto, que esta demanda aumente aún más por futuras desgravaciones arancelarias en esos países.
Sin embargo, según la experta, los efectos negativos de tal demanda sobre los recursos naturales de la Región Sur, y la presión sobre la frontera agrícola, pueden representar un serio problema que requiere atención urgente.