Agricultura orgánica se expande por el mundo
La agricultura orgánica evita el uso de fertilizantes sintéticos,
plaguicidas y organismos modificados genéticamente, reduce
al mínimo la contaminación del aire, los suelos y el
agua.
Este tipo de plantaciones no es sólo un fenómeno de
los países desarrollados y algunas proyecciones sugieren que
la agricultura orgánica "tiene el potencial" de
cubrir el suministro mundial de alimentos, al igual que lo hace hoy
la de tipo tradicional, pero con "un impacto menor sobre el
medio ambiente".
La FAO dedicó esta semana una conferencia internacional a
la agricultura orgánica y presentó un informe sobre
su papel en la seguridad alimentaria, en el que se identifican las
ventajas e inconvenientes de estas plantaciones.
El "rasgo principal" de la agricultura orgánica
es que se basa en recursos productivos presentes a nivel local y
no depende de combustibles fósiles, además, al trabajar
con procesos naturales incrementa la rentabilidad y la resistencia
de los ecosistemas agrícolas a las condiciones climáticas
adversas.
La
agricultura orgánica
rompe también "el círculo vicioso" del
endeudamiento para conseguir insumos agrícolas, que han
llevado a un "incremento alarmante en el número de
suicidios de campesinos", agrega el documento.
Además, al gestionar la biodiversidad en el tiempo (rotación
de cultivos) y en el espacio (cultivos mixtos), los agricultores
orgánicos utilizan su trabajo y los servicios medioambientales
para incrementar la producción de una forma sostenible. Sin embargo, para que un campesino se convierta a la agricultura
orgánica son necesarios conocimientos agroecológicos
y disponibilidad de mano de obra, lo que "no es fácil" en
países donde la población se ha visto diezmada por
el sida.
En el documento, la FAO pide a los gobiernos que dediquen recursos
a la agricultura orgánica y que la incluyan en sus estrategias
nacionales de desarrollo y reducción de la pobreza. 05 de
mayo de 2007. La Opinión
|