Al ignorar
por qué la imagen ante los clientes no mejoraba, decidí preguntarles
directamente los motivos de su inconformidad: La respuesta más útil
que obtuve fue: Porque esta empresa brinda un pésimo servicio.
Sin dar crédito a lo que escuchaba (pues el comentario
me hizo pensar que todo el trabajo en nuestra área no
se había notado), volví a cuestionar:
¿Acaso
lo hemos atendido incorrectamente? ¿En qué hemos
fallado? La respuesta fue más que ilustrativa: La atención
que me brindaron en este departamento ha sido excelente, pero
el servicio de la compañía sigue siendo mediocre.
Este evento
arrojaba enseñanzas que no había encontrado en
libros o cursos de capacitación sobre la calidad de servicio
al cliente: y es que, en opinión del cliente, atención
y servicio no son lo mismo; entonces, comprendí que esa
mal interpretación era la razón por la que las
acciones planeadas no lograban el éxito esperado. Todos
nuestros esfuerzos se habían enfocado únicamente
en mejorar la atención al cliente, pero nunca el servicio.
Hoy en día,
existen todavía muchos empresarios que confunden estos
términos, por lo que sus esfuerzos encaminados a mejorar
el servicio fracasan rotundamente, sin importar el sincero interés
que se tenga en lograrlo.
DEFINAMOS
CONCEPTOS
Entonces, si
la atención no es servicio para el cliente. ¿Qué es
en realidad el servicio? Para un cliente, servicio no es simplemente
cortesía, sino que este concepto tiene que ver con una
serie de factores.
1. Elementos tangibles: Van
desde la apariencia de las instalaciones y el equipo (exterior
e interior) de su tienda, la presentación del personal
y materiales de comunicación, hasta la exhibición
de los productos en venta.
2. Cumplimiento: Implica
desarrollar el servicio prometido correcta y oportunamente. ¿Recibió el
producto comprado en la fecha prometida? ¿Lo recibió en
las condiciones solicitadas (o exhibidas), esto es, modelo, color,
tamaño, etc.? ¿Recibió los accesorios adicionales?
3. Disposición: Significa
ayudar a los clientes y ofrecer un servicio ágil. ¿El
vendedor se acercó al cliente o éste tuvo que recorrer
toda la tienda para encontrarlo? ¿El vendedor atendió al
cliente antes de hacer cualquier otra actividad (charlar con
otra persona, llenar un a forma, etc.? ¿Los repartidores
mostraron disposición al entregar su compra en el lugar
solicitado por el cliente?
4. Cualidades del personal. Demuestran
que los empleados son competentes en su trabajo y capaces de
inspirar confianza. ¿El vendedor fue cortés? ¿Conocía
los requisitos y condiciones de venta? ¿Conocía
los productos que intentaba vender?
5. Empatía: Ofrece
acceso fácil para el cliente; entender sus necesidades;
mantener una comunicación constante en un lenguaje claro
y sencillo. ¿Es fácil para el cliente llegar a
su establecimiento? ¿Cuenta con estacionamiento? ¿Los
precios de los artículos están a la vista? ¿Conoce
su opinión, necesidades, gustos, etc.?
Estos factores
no participan sólo en el servicio del autofinanciamiento,
lo mismo ocurre cuando se vende cualquier otro producto o servicio;
intente analizar y plasmar lo que representa cada uno de ellos
en el entorno de su negocio, y se dará cuenta de la posible
imagen de servicio que presenta ante sus clientes.
¿POR
DONDE EMPEZAR?
Primeramente,
el empresario debe enfocarse en el factor más importante
para el cliente: EL CUMPLIMIENTO. Todos compramos productos y
servicios con la finalidad de recibirlos a tiempo y en la forma
correcta; todavía no conozco a algún cliente que
compre algo sin importarle si lo recibe o no, sólo con
la intención de recibir un trato amable. Si su empresa
no cumple la promesa de venta, es imposible pensar que el cliente
regresará a comprarle de nuevo y mucho menos recomendarlo.
EN OPINION
DEL CLIENTE, ATENCION Y SERVICIO NO ES LO MISMO. USTED ¿ATIENDE
ESTOS DOS ASPECTOS EN SU EMPRESA?
Haciendo una
analogía de la evaluación que realiza el cliente
al servicio, utilizando un método de calificación
escolar, donde se aprueba a o se reprueba del evento, podríamos
decir que obtener un 10 significa la excelencia en el servicio
(el cliente está encantado, volverá a comprar y
lo recomendará con toda la gente posible); obtener un
5 (o menos) indica que la empresa ha reprobado la evaluación
del cliente y que éste no volverá a comprar ni
nos recomendará favorablemente.
Imagine Usted
que enfocarse adecuadamente en el factor de cumplimiento le puede
significar un 6 de evaluación (el cliente volverá a
comprar) y la suma del resto de los factores sólo le podría
resultar en un 4 (no suficiente para que el cliente vuelva a
comprar).
Como se demuestra
en esta analogía, enfocarnos en mejorar la atención
al cliente o la imagen de los elementos tangibles (modernizar
las instalaciones, uniformar al personal, etc.) no nos ayuda
a que el cliente perciba un servicio de calidad si antes no cumple
con su promesa de venta.
Aunque cumplir
las promesas de venta debe ser la regla en todas las organizaciones,
le aseguro que más de la mitad de las quejas y problemas
que experimentan los clientes se derivan del incumplimiento de
las mismas. Atención y servicio no son lo mismo; el cliente
evalúa un servicio con base en los cinco factores mencionados
anteriormente y, de entre estos, el cumplimiento es el más
importante, pues representa más de la mitad de la evaluación.
Por eso, enfocarse en el cumplimiento le permitirá a su
empresa mejorar inicialmente el servicio y su cliente quedará satisfecho.
Busque la forma de cumplir todas (o al menos la mayoría)
de sus promesas de servicio. Sus clientes notarán la diferencia;
y usted también.
Víctor Quijano