El empaque no es lo de menos
Detrás de cajas, envases y bolsas hay un mundo de diseño
y desarrollo tecnológico que muchas veces el ojo desprevenido
del consumidor no puede imaginar. La industria gasta entre el 10
y el 20% de sus presupuestos anuales en el empaquetado de sus productos
Angélica Gallón
Salazar
Atrás han quedado esas épocas en que cada persona
iba a la tienda con una botella de vidrio para que el tendero la
llenara con leche; lejos están ya esos tiempos en los que
cada farmaceuta les daba a los paciente los medicamentos en pequeños
frascos que se usaban una y otra vez, y a los niños de hoy
no se les ocurriría jamás que hubo un día en
el que los caramelos se vendían sin ningún tipo de
envoltura que los protegiera.
Por el contrario, en nuestros
tiempos lo más común
es que un simple yogurt, unas galletas o una aspirina requieran de
tres a cinco diferentes formas de empaque para llegar a su destino
final, mientras que los fabricantes de medicamentos, la industria
de los alimentos líquidos y en general toda la cadena de consumo,
gasta entre el 10 y el 20% de sus presupuestos anuales en el empaquetado
de sus productos.
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