México, 5 de junio.- 1.- En esta misma semana recibimos dos noticias contradictorias. Por un lado, la compañía fabricante de automóviles Ford anunció una inversión de 3 mil millones de dólares en sus operaciones industriales en México. Por el otro, la firma automotriz General Motors hizo saber que cerrará su fábrica ubicada en Toluca, estado de México.
2.- La razón para esos cierres de plantas industriales radica en el costo de los combustibles. Por el aumento en el precio de las gasolinas se anticipa un cambio mundial hacia la preferencia de autos de menor tamaño y con motores más eficientes. La fabricación de autos eléctricos o con motores híbridos está en el horizonte cercano, ante el disparo del precios de las gasolinas.
3.-Las líneas aéreas también tendrán que ajustarse a esa nueva estructura de costos de operación con aumentos significativos en los combustibles de los aviones. De modo que a nivel mundial, la transportación terrestre, marítima y aérea ha entrado ineludiblemente a un reacomodo en sus costos, precios y tarifas. Eso tendrá un efecto directo en las tasas de crecimiento, la inversión y la generación de empleos en nuestro país.
4.- Mientras estos cambios están ocurriendo en la economía internacional, en el Congreso de los Estados Unidos se acaba de aprobar una nueva Ley de Agricultura que tendrá efectos directos sobre América Latina y especialmente sobre México. Esa nueva ley otorga subsidios a los granjeros estadounidenses más prósperos como nunca antes se había hecho, a pesar de que los agricultores estadounidenses disfrutan en este momento de grandes ganancias.
5.- La nueva estructura de subsidios agrícolas y ganaderos de Estados Unidos es una prueba del sentido dogmático con el que los economistas del neoliberalismo han desintegrado a la agricultura mexicana, retirándole todo apoyo gubernamental, dejando aislado al campo mexicano frente a la competencia internacional. Por ello, el resultado del abandono de las tierras de cultivo se convirtió en la salida de más de 15 millones de trabajadores migratorios hacia los Estados Unidos. Con la nueva Ley de Agricultura aprobada en Washington tienen asegurados los salarios para esos trabajadores migratorios mexicanos que siembran y cosechan alimentos para los hogares estadounidenses sin que les aumente la inflación.
6.- Estados Unidos marcó con esta nueva ley la pauta política de su economía agrícola, con una larga lista de subsidios para los productores estadounidenses de granos, de espárragos, descuentos fiscales para la industria salmonera del Pacífico, para los criadores de caballos de carrera de Kentucky, para la industria maderera, entre muchos otros, como lo explica el informe de Andrés Oppenheimer titulado "La Ley Agrícola: Una vergüenza internacional". (Diario Reforma, edición del 2 de junio de 2008).
7.- La tasa de crecimiento económico que se había calculado para México era de 3.5% para este año, pero ya cambió su expectativa a la baja con una meta situada en un modesto 1.8%; mientras que la inflación da señales de aumentos alarmantes en los precios. Es momento de revisar la estrategia económica federal antes de que se profundicen estos desequilibrios, cuyas causas no son totalmente de origen interno, sino que dependen de factores internacionales que están más allá de la voluntad de los intereses de México.
8.- Mientras este reacomodo de la economía sigue su trayectoria, una sangría enorme de recursos económicos y de pérdida de vidas está ocurriendo con la que han llamado la guerra contra las drogas. Para México el desembolso económico de esa guerra es de 7 mil millones de dólares anuales extraídos de su presupuesto fiscal. Adicionalmente deben contabilizarse los costos de seguridad social y servicios médicos y educativos para los miles de huérfanos y viudas que quedan como saldo de víctimas inocentes en esa guerra, y a los cuales las instituciones mexicanas deberán atender en los tres niveles de gobierno de todo el país.
9.- México debe rechazar la respuesta del Congreso de los Estados Unidos de condicionar su participación en el llamado Plan Mérida con una ridícula suma de 350 millones de dólares, o sea, el 5% de los recursos que México gasta para resolver un problema creado por consumidores estadounidenses, y mejor solicitar al Gobierno y al Congreso de los Estados Unidos un compromiso más efectivo: que paren de abastecer con armas, municiones y equipos blindados a las bandas delictivas que libran esa guerra, cada vez con mayores recursos, contra el gobierno de México.
10.- Es necesario hacer una revisión integral de la estrategia del desarrollo económico nacional en las actuales circunstancias, para dejar atrás tres trampas en las que cayeron los funcionarios del neoliberalismo: parar el intento de privatizar PEMEX, sacar del abandono el desarrollo del sureste petrolero en donde vienen usando la mentira burocrática del Plan Puebla-Panamá, y relanzar la capacidad productiva del campo y de la planta industrial, antes de que sea demasiado tarde. Si los dogmáticos del neoliberalismo mexicano piden un ejemplo o referencia, que lean la nueva Ley de Agricultura de los Estados Unidos.