Por los lazos culturales e históricos, España puede ser el aliado natural de México y de cualquier país latinoamericano que quiera acercarse a la Unión Europea, en términos comerciales y políticos», asegura el presidente Calderón, que viaja a España para «vender» México como destino confiable para las empresas españolas: «Un país en desarrollo con toda la potencialidad para dar el salto, con una posición estratégica en el mundo globalizado, una red de tratados comerciales con 44 países y mil millones de consumidores, una población muy joven y un creciente mercado interno».
En este rubro se enmarca su ambicioso Plan de Infraestructuras, que «se adapta perfectamente al perfil de la inversión típica española», pues se centra en «infraestructura carretera, telecomunicaciones, turismo (muy acorde con una inversión tradicional española), energía, plantas de tratamiento de aguas residuales, vivienda...".
Por ello, «queremos que haya más México en España», asegura Calderón.