NOTA DIARIA

Nanosensores para la detección del mal de las vacas locas

Expertos estadounidenses han creado un nanosensor que detecta el prión responsable del mal de las vacas locas en bajas concentraciones

Fuente: http://www.consumaseguridad.com/sociedad

 

Desde que aparecieron los primeros casos de vacas locas en el Reino Unido, en el año 2001, han sido y son numerosas las investigaciones que han pretendido identificar, de forma especial, el origen de la enfermedad. El prión, una molécula de naturaleza proteica, es el agente responsable de las enfermedades espongiformes transmisibles (EET), tanto en ganado como en la forma humana. Ahora, un grupo de investigadores de la Cornell University, en Nueva York, han desarrollado un nanosensor que pueda detectar niveles bajos de estas proteínas.

Los priones, por diversos mecanismos, pueden cambiar su estructura normal y sana por otra anómala. Cuando esto pasa, lo que queda afectado es el sistema nervioso, lo que en bovinos se traduce en cambios en el comportamiento. Hasta ahora, las pruebas para detectar la enfermedad estaban diseñadas para detectar las proteínas con una autopsia. Pero la carrera por avanzar en este campo ha llevado a un grupo de expertos estadounidenses a desarrollar un nanoscopio resonador.

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Pequeñas señales

La investigación ha dado como resultado el desarrollo de pequeños dispositivos que actúan como si fueran diapasones, según publica 'Analytical Chemistry'. Utilizados ya para la detección de bacterias patógenas, el reto que se plantean ahora los investigadores es aplicarlo a los priones, más pequeños y más difíciles de detectar. Los primeros pasos de esta investigación han consistido en recubrir los sistemas de sonidos con anticuerpos que se adhieren a los priones de las vacas. Pero, por ahora, las señales que emiten los priones son áun muy pequeñas.

En lo que trabajan ahora los expertos es en intentar conseguir hacer las pruebas en sangre, campo en el que el reto es importante por la gran cantidad de proteínas que contiene. Para los expertos, el próximo paso, y el verdadero reto, es que este método pueda aplicarse directamente en el ganado en las granjas. Se superarían así el tiempo y el momento de detección de la enfermedad, que ahora sólo es posible realizar en una etapa tardía de la enfermedad ya que los análisis, como el ELISA, que se emplean son 'post mortem', es decir, después de que los animales ya manifiesten uno o más síntomas de la enfermedad. Una de las ventajas del nuevo sistema podría ser, precisamente, la detección de la enfermedad sin importar si ya han empezado a mostrarse síntomas o no.
El prión alterado

Las proteínas del prión PrPsc son las partículas infecciosas transmisibles, desprovistas del ácido nucleico, que provocan enfermedades neurodegenerativas como la encefalopatía espongiforme bovina (EEB) en ganado bovino, el scrapie en ovejas y la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (CJD) en humanos. Estas enfermedades pueden causar desórdenes genéticos o infecciosos, de ahí la importancia de contar con herramientas que permitan aislarlo de forma temprana.

Desde la aparición de los primeros casos de vacas locas en el Reino Unido, uno de los sistemas de control más eficaz ha sido prohibir el consumo de harinas elaboradas con residuos de animales enfermos o portadores de priones, consideradas la principal vía de contagio de la enfermedad. Desde las primeras prohibiciones, impuestas en enero de 2001, se han ido adoptando nuevos dictámenes de acuerdo con nuevas evaluaciones de riesgo. Una de ellas se adoptó en abril de 2005, cuando, de acuerdo con la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), se aumentaba el límite de edad para los tejidos del sistema nervioso central de 12 meses a 21 meses o 30.

La Unión Europea tiene previsto revisar este año las condiciones actuales y suavizarlas. Uno de los objetivos es que el posible relajamiento no provoque «canibalismo animal». Para ello, será necesario contar con pruebas que permitan identificar el contenido de proteínas en los piensos y diferenciar las distintas especies de animales que contengan. Una de las posibilidades que plantea la Comisión Europea es la introducción de un nivel de tolerancia para pequeños restos de proteínas animales en piensos y que pueden ser huesos de roedores.