Los productores de carne de pollo pasan por su cuarto de hora. La revaluación y el alza de los precios de la carne de res hicieron que en el año 2006, por primera vez en la historia del país, la carne de pollo fuera la más consumida por los colombianos, desplazando a la hasta ahora ‘indestronable' carne de res.
De acuerdo con el presidente de la Federación Nacional de Avicultores de Colombia -Fenavi-, Jorge Enrique Bedoya, el consumo per cápita de pollo de cada colombiano es de 20 kilogramos, un incremento representativo si se tiene en cuenta que en 1990 apenas llegaba a los 7,9 kilos. Por el contrario, la carne bovina sólo alcanzó en 2006, un consumo de 19,6 kilogramos por persona.
El Presidente de Fenavi la tiene clara: "El principal reto del sector es consolidarnos como la primera fuente de alimentación de los hogares colombianos. Ya lo logramos en el 2006, aunque somos conscientes de que el pollo debe dejar de ser un commoditie para convertirse en un producto de valor nutricional agregado y para alcanzarlo debemos ser más competitivos".
Pero no todo es color de rosa para el sector. La fuerte demanda del maíz amarillo en el mundo, para ser convertido en etanol, enrarece el panorama de los precios hacia el futuro. Otro de los factores que les preocupa es la entrada en vigencia del TLC, pues según Bedoya, "es de conocimiento público la distorsión de consumo que se presenta en ese país, lo que sin lugar a dudas nos inundaría de cuartos traseros a muy bajo costo. Si el TLC nos impacta muy fuerte, hace imposible asumir los costos de la producción. Así las cosas, la industria sólo se dedicaría al último eslabón de la cadena, la comercialización. Lo que afectaría el empleo en un sector del que derivan su sustento más de 240.000 personas".
Por los lados de la carne de res, las cosas no han sido fáciles. Sus comercializadores han tenido que enfrentar la escasez, derivada de las elevadas exportaciones de ganado en pie hacia Venezuela y del sacrificio indiscriminado de hembras. De acuerdo con Fedegan, en el año 2006 ese fue el destino de 99% de exportaciones de carne bovina, de las cuales 75% fueron animales vivos.
Según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, las ventas externas de animales vivos significa recibir menores ingresos por falta de agregación de valor. "... En la industria ganadera agregar valor es vender carnes en canal o deshuesada, porcionada, empacada al vacío y madurada, y orgánica... ", señala un comunicado de la cartera.