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En el sur del estado del Paraná la mayoría de las fincas agrícolas no superan los 15 hectáreas. En el predio, con una buena planificación, los labriegos manejan varios rubros, pero en la mayoría de los casos industrializan en forma casera en la propia casa.
Según los labriegos de nuestro país Juan de Dios Monges y Lucio Martínez, quienes visitaron la zona invitados por la Cooperación Alemana GTZ, el hombre del campo debe olvidarse de perder su tiempo cerrando rutas e implementar la diversificación agrícola y sobre todo aprovechar todo lo que se produce mediante la industrialización casera.
En ese sentido, Martínez explicó que de nada sirve que el Gobierno les dé subsidio G. 350.000 solo por el algodón, por ejemplo, ya que en dos o tres días ya se termina ese dinero y tienen que sufrir todo el año.
“Lo que el Gobierno tiene que hacer es ofrecer más rubros de producción y mercados seguros. Pero aquí también aprendimos que primero se debe asegurar la alimentación familiar y luego pensar en la venta”, acotó.
Aseguró que tanto el gobierno como el campesino deben cambiar de mentalidad para desarrollar el campo.