El organismo nacido hace 20 años ha incorporado poco a poco a representantes de toda la cadena de producción de esa industria. Actualmente son 70 miembros, pero representan el 90 por ciento de lo que se procesa de cárnicos en el país. El Comecarne también se entrevistó recientemente, para los mismos fines, con el titular de Agricultura, Alberto Cárdenas, así como con legisladores y senadores.
En el Congreso hay una iniciativa relacionada con imponer cuotas compensatorias en específico a la carne de cerdo, empujada por porcicultores de El Bajío, en su ya larga lucha por obtener una protección de esa índole.
Economía ha realizado algunas investigaciones de oficio, como la relacionada con la pierna de cerdo, sin poder acreditar una prueba de daño de las importaciones de ese producto.
El problema es que con la adopción de cuotas compensatorias la situación del mercado pecuario se afectará en detrimento del consumidor, puesto que el país es deficitario en 30 por ciento del consumo.
Se cree que al final los productores reflejarán en sus precios importaciones más onerosas, lo que obligará a muchos clientes a disminuir su consumo de carne de puerco y a elegir opciones más accesibles.
Uno de los grandes problemas estructurales de la industria pecuaria, y en particular del productor primario, se vincula a la falta de un adecuado abasto de maíz amarillo. Éste es uno de los temas estructurales en los que precisamente el Comecarne que preside Raúl de la Paz propone trabajar.
Para los productores de El Bajío hoy existen además condiciones más favorables al desaparecer desde julio del 2006 las restricciones fitosanitarias que se tuvieron por años, por la fiebre porcícola, para exportar o manejar su producto fuera de la zona.
De ahí el mayor avance de productores por ejemplo del norte o en algunas zonas del sureste, en una coyuntura especialmente compleja, considerando la apertura que se generó con el TLCAN desde 1994.
En general el mercado de la industria de la carne representa unos 30 mil millones de pesos, incluidos los embutidos, origen de la Comecarne.
Ahí están firmas como Sigma del Grupo Alfa y que es conducida por Mario Paez y que tiene el 45 por ciento de ese negocio con marcas como San Rafael o FUD. También están Bafar de Eugenio Baeza con Sabori o Parma y Qualtia del Grupo Signus de Eugenio Garza con Zwan o KIR. Estos dos últimos tienen alrededor de 20 por ciento cada uno. Igual hay productores regionales como la poblana RYC de Ramón Lozano o Empacadora Celaya de Francisco Jaraleño.
La industria de la carne ha mantenido en los últimos años crecimientos de 13 y 15 por ciento y aún ahora tiene un enorme potencial, dado el crecimiento de la población y un consumo per cápita de 60 kilogramos al año, que no es precisamente para festinar. A su favor estaría además una visión más relajada de los nutriólogos con respecto a la carne, dadas las bondades de la proteína animal, durante mucho tiempo satanizada. Habrá que ver los resultados de las gestiones del Comercarne.