Porcicultura Intensiva y Medio Ambiente
Rosario Pérez
Espejo
Introducción
Ha sido ampliamente
reconocida la falta de atención que
los factores del Medio Ambiente y los recursos naturales recibieron
en las teorías y políticas de desarrollo económico
hasta finales de la década de los sesenta. Este rezago se
ha manifestado con mayor intensidad en los países en desarrollo
y, particularmente, en los sectores primarios1.
Las causas de los problemas
ambientales son muchas y variadas. Durante siglos, los países ahora desarrollados emplearon
sus recursos naturales y los de otros países sin mayores
escrúpulos. No es sino hasta hace tres décadas, cuando
ya muchos daños son irreversibles, que se cobra conciencia
del problema ambiental y que se plantea crecer y desarrollarse
sin comprometer los recursos naturales para futuras generaciones.
Los países en vías de desarrollo enfrentan el reto
de acortar la brecha que los separa del mundo desarrollado; para
ello han puesto en práctica, entre otros expedientes, un
uso intenso y/o inadecuado de los recursos naturales y una mayor
explotación de la mano de obra que les permita el nivel
de competitividad que exige la economía globalizada.
En este contexto, los
aspectos ambientales como son la calidad de los recursos naturales
y la biodiversidad, representan un costo
casi imposible de medir y, por tanto, difícil de asumir.
Las ganaderías, tanto las de pastoreo como las intensivas,
con su impacto negativo en la fertilidad de los suelos, la biodiversidad
y en la calidad del agua2 están muy lejos de ser actividades
sustentables. Sin embargo, su impacto actual y potencial en países
como México, prácticamente no ha sido estudiado.
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