Contaminantes Químicos
Sandra
Vertían Martínez
El
Consumo de Dioxinas en la Dieta Diaria
Las dioxinas son mayoritariamente subproductos generados en los
procesos de combustión industriales, aunque existen algunas
fuentes naturales..
El riesgo asociado a
la exposición a dioxinas ha cobrado
renovada actualidad en las últimas semanas por las denuncias
sobre presunto envenenamiento del líder ucranio Yuri Yúshenko.
Con independencia de la veracidad de las acusaciones, lo cierto
es que la ingesta de dioxinas a través de alimentos contaminados
constituye un verdadero riesgo para la salud. Los límites
tolerables, así como los productos con mayor riesgo potencial,
están perfectamente identificados por la comunidad científica
y las administraciones sanitarias.
Las dioxinas deben su
origen a procesos de combustión,
por reacción de algunos precursores como los hidrocarburos
y compuestos clorados en presencia de oxigeno; pero también
proceden de productos de desecho como son los lodos de depuradora
o lixiviados de vertederos.
Desde su síntesis conocida, siempre se han detectado ciertos
niveles de estas sustancias. De hecho, en muchos casos, se producen
en procesos tan naturales como las erupciones volcánicas,
incendios forestales o reacciones químicas naturales. No
obstante, tras la llegada de la industrialización, el nivel
de acumulación de dioxinas y otras moléculas similares
ha ido en aumento hasta convertirse en productos tóxicos
de especial preocupación.
Las empresas consideradas
precursoras de estos residuos fueron inicialmente aquellas que
utilizaban cloro. Entre ellas deberíamos
las empresas de plásticos, PVC, blanqueo, reciclaje o fabricas
de pulpa de papel, fabricación de herbicidas, industrias
del cemento y de la chatarra. En este ámbito también
deberían considerarse los procesos de combustión
industriales, como los que derivan de los productos petrolíferos
o de caucho, e incluso los gases que se desprenden en las combustiones
de las gasolinas o calefacciones domesticas.
Además de en estas empresas y procesos, las dioxinas se
generan también a partir de la incineración de residuos,
materiales reciclables o producción de abono. En general,
todo aquello que debe ser quemado a elevadas temperaturas puede
ser susceptible de generar estas sustancias tóxicas.
INGESTA DIARIA TOLERABLE
La principal fuente de dioxinas en la dieta diaria son la leche
y derivados, mientras que los huevos son las que menos aportan
Las dioxinas muestran
afinidad por las sustancias y tejidos grasos, lugares en los
que se acumulan. De ahí que, además
de generar problemas de salud por exposición atmosférica,
puedan contaminar alimentos. Determinar su presencia en los mismos,
así como los grupos de mayor riesgo, es hoy una de las principales
preocupaciones de las autoridades sanitarias. No en vano el cálculo
de la ingesta diaria puede contribuir a prevenir problemas de salud
asociados.
Para estimar la ingesta
diaria media de dioxinas en los países
de la Unión Europea, se ha determinado la presencia de los
17 compuestos tóxicos principales, expresados como equivalentes
tóxicos internacionales. Esta ingesta se sitúa entre
84 y 128 pg (picogramos) de equivalentes tóxicos al día
(TEQ), lo que corresponde a una ingesta de 1,2-1,9 pg/Kg de peso
corporal y día para un peso medio de 68 Kg. La ingesta considerada
tolerable es de 10 pg/ Kg peso.
La principal fuente
de dioxinas en una dieta media diaria suelen ser la leche y derivados
(de 32 a 38 picogramos de equivalentes
tóxicos al día). Les siguen las carnes y derivados
(de 16 a 33 pg), los aceites y las grasas (de 11 a 29 pg) y el
pescado (de 21 a 23pg.) Los huevos, en proporción, son las
que menos dioxinas aportan (de 4 a 5 pg diarios).
Si lo que tenemos en
cuenta ahora es la ingesta media de PCB, el total en una dieta
media asciende a 315 pg TEQ por día.
La ingesta de este grupo de PCB es casi tres veces superior a la
de las 17 dioxinas y dibenzofuranos, expresados todos ellos como
equivalentes tóxicos (315 pg/día frente a 128 pg/día)
Por todo ello, es interesante destacar que los alimentos que más
contribuyen a una elevada concentración de dioxinas son
el pescado y algunos productos lácteos. Los resultados que
se han presentado son aplicables al conjunto de la Unión
Europea. En España el consumo de pescado es sensiblemente
superior al del resto de Europa, aspecto que eleva el riesgo de
contaminación.
PRIMEROS PROBLEMAS DE TOXICIDAD
Los primeros problemas
ocasionados por la presencia de estos contaminantes químicos en el medio ambiente son debidos a accidentes en
la industria, la utilización de gases y toxinas en guerras
o su liberación al medio sin control.
He aquí, enumerada en orden cronológico, una selección
de accidentes e incidentes que por su gravedad o especial significación
resultaron ser letales para el medio ambiente y consecuentemente
para la alimentación humana en las zonas afectadas.
1949. Explosión en la planta química de Montesanto
en Nitro, Virginia, donde se fabricaba el herbicida 2,4,5 triclorofenol.
1963. Intoxicación masiva en EEUU que afecto a varios millones
de pollos a través de la alimentación de los mismos
con una grasa comestible contaminada con PCP (pentaclorofenol)
que estaba impurificado con dioxinas.
1962-1970. Las fuerzas
norteamericanas lanzaron con fines militares sobre las selvas
de Vietnam del Sur cerca de 91 kilos del denominado «agente
naranja», un agente defoliante con unas impurezas de dioxinas
del orden de 1 a 20 ppm (partes por millón). Se contaminó una
zona de un millón de hectáreas. Como consecuencia,
se presentaron diversos procesos patológicos como abortos
espontáneos, malformaciones de los fetos y cloracné,
entre otras. En 1994 los norteamericanos aceptaron todas las patologías
debidas a la exposición al «agente naranja»,
pero a cambio de un acuerdo económico para no llegar a acciones
judiciales.
1968. En Yuso (Japón),
2000 personas sufrieron un envenenamiento por el consumo de aceite
de arroz contaminado por dioxinas.
1971. Aceites residuales
en Missouri (EEUU) fueron esparcidos por carreteras para controlar
los levantamientos de polvo del suelo
de áreas residenciales. La contaminación no fue conocida
hasta pasados unos años y los niveles detectados fueron
de ppb (partes por billón). El efecto se dejó sentir
en animales. Su incidencia en personas fue mínimo.
1976. El caso «Seveso» ha sido, sin duda, el accidente
más relevante y de mayor incidencia y repercusión.
Dentro de los episodios de exposición humana es un caso único.
Hubo una liberación masiva de una nube tóxica que
contenía dioxinas en una proporción de 250 gramos,
afectando a los animales domésticos y pasando enseguida
a la población. El accidente se produjo en una empresa que
fabricaba un desinfectante y en el que se produjo un fallo en uno
de los reactores. Durante años los síntomas fueron
repitiéndose una y otra vez: cloracné, malformaciones
y abortos en los fetos.
1977. En Holanda se
detectaron algunos ápices de dioxinas
y furanos en las cenizas de las emisiones gaseosas de algunas de
las incineradoras de residuos sólidos urbanos.
1981. Binghanton (New
York, EEUU), fue el escenario de la explosión
de un transformador a la que siguió un pavoroso incendio.
El sistema de ventilación distribuyó el hollín
originado en el incendio y propagó las dioxinas generadas
a 18 plantas del edificio.
1982. En Sevilla, los
miembros de una familia presentaron muestras claras de cloracné así como otros síntomas
de intoxicación. La posterior investigación asoció la
causa al consumo de un aceite contaminado con dioxinas y furanos;
este aceite había estado almacenado en un recipiente de
plástico que previamente había sido recipiente de
hexaclorobenceno y PCP, de ahí la migración. Los
síntomas, intensos al principio, fueron desapareciendo con
los años.
1999. En Bélgica se detectaron altos niveles de dioxinas
en pollos y huevos destinados al consumo humano. La investigación
reveló altos índices de contaminación en los
productos destinados a alimentación animal. |