LA CLAVE DE LA LONGEVIDAD: Comer poco y de la tierra
Atlántica
o mediterránea. Lo mejor para la salud es la dieta compatible
con la cultura culinaria de los pueblos y sus tradiciones, el
ejercicio físico y los factores ambientales
«No hay alimentos buenos o malos», sostiene el doctor
Jesús Manuel Culebras, jefe del servicio de cirugía
2 del Hospital de León. «La alimentación tiene
que ser variada y compatible con la cultura culinaria de los distintos
pueblos y tradiciones», sostiene este especialista que además
defiende que las raciones diarias de alimentos deben ser pequeñas.
Los beneficios de la
dieta mediterránea están demostrados
por estudios científicos que otorgan un efecto antioxidante
y cardioprotector a las verduras, frutas y hortalizas, base principal
de esta alimentación.
Pero hay otra dieta
de la que los endocrinos empiezan a hacerse eco en sus congresos:
la dieta atlántica. En noviembre se
reunirán en Baiona (Galicia) especialista de todo el mundo
para hablar de una alimentación que se consume en las zonas
costeras. El mar es el principal proveedor de esta alimentación
que coloca al pescado y los moluscos en la cima de una pirámide
en la que también caben los lácteos y las patatas.
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