Usted confía en los alimentos transgénicos
no
no sé si los he consumido
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


http://www.una.org.mx http://www.internationalpoultryexposition.com/ http://www.cmp.org http://www.cmp.org/ http://www.amvec.org/ http://www.aneca.org.mx/ http://www.amena.org.mx/ http://www.avicolatina.org/http://www.ipe10.org/

 

 

seguridad alimentaria

Crisis Alimentaria: reflexiones

 

Fuente: http://www.prensa.com/hoy/opinion/1351378.html
Daniel Silvera
opinion@prensa.com

 

crisis alimentaria

Mucho se dice y se especula sobre la falta de alimentos y se habla de que pronto habrá una crisis mundial al respecto. Aunque para muchos pobres del mundo esta carencia no es nueva, en virtud de su crónico y enfermizo poder adquisitivo, su advenimiento se había adelantado desde hace tiempo.

Todo parece indicar que se trata de una bola de nieve que va creciendo, alimentándose de varios factores. En primer lugar, el incremento del precio del combustible, que ha traído como consecuencia el aumento en el costo de los insumos necesarios para la producción de alimentos, nos referimos a la urea, agroquímicos, abonos, maquinarias, la electricidad necesaria para los riegos, agua, transporte. Todo esto, a su vez, ha incrementado los costos de la producción de alimentos.

Más delicada es la tendencia de utilizar los alimentos para la producción de combustible, lo que por simple lógica profundiza la crisis, que ya no tan solo afectará al que no tiene dinero, sino también a quienes a pesar de contar con un alto poder adquisitivo no podrán encontrar los alimentos necesarios.

 

Esta bola de nieve no deja de crecer y sus efectos se trasladarán al elemento más sensible de toda sociedad: su recurso humano actual y el que está en gestación, en virtud de que por razón de una alimentación inadecuada, las embarazadas darán a luz a niños enfermizos e incapaces, intelectualmente, de asimilar los adelantos técnicos–científicos que son indispensables en este mundo globalizado y extremadamente competitivo.

Problemas como la contaminación por fibra de vidrio en las escuelas, o por la falta de tecnología computarizada para el educando, quedarán en segundo plano. El principal problema será que el sujeto de la educación no estará en capacidad de asimilar los conocimientos que se le imparten.

Como si fuese poco, la crisis alimentaria también tocará, irremediablemente, al sistema de salud pública. Obligará a triplicar o cuadruplicar los costos de operación en virtud de que tendremos a una población que no podrá llenar sus requerimientos diarios de proteínas, carbohidratos, vitaminas y minerales, lo que afectará su aparato inmunológico y hará que sea fácil presa de cualquiera enfermedad.

Frente a este panorama, que se vislumbra dantesco, surge la interrogante ¿Qué hacer? En mi criterio es indispensable fortalecer, con seriedad y prontitud, al sector primario: la agricultura.

Es imperante subsidiar a los productores de alimentos para que ellos puedan garantizar nuestra seguridad alimentaria. Es decir, el Gobierno –cualquiera que este sea– debe proporcionarles los insumos agropecuarios, los equipos agrícolas, el financiamiento, el asesoramiento e, inclusive, la mano de obra que requieran.

En este último punto, mano de obra (jornalero), la sociedad puede recurrir a los privados de libertad (presos) y sumarlos al proceso de producción para que ayuden a solucionar la crisis. Claro está, con las medidas de seguridad necesarias. A ellos se les retribuiría por el trabajo prestado, para que al reinsertarse a la sociedad cuenten con el recurso económico necesario.

Una política de Estado de esta índole debe reducir, a mediano plazo, las grandes diferencias que hay entre la ciudad y el campo, creando las condiciones necesarias para que los jóvenes y todas aquellas personas que decidan sumarse a este quehacer, no sientan la abismal diferencia que separa actualmente a los residentes del campo y la ciudad en materia de oportunidad educativa y servicios de salud.

Sé, perfectamente, que muchas de las personas que lean este artículo dirán: "soñar no cuesta nada", pero me he aventurado a pensar en voz alta, porque siento que esta coyuntura pre electoral nos brinda una verdadera oportunidad de soñar.