![]() investigación. Sin el maíz modificado se niega mejor alimentación: CNA. |
Investigadores y empresarios urgieron al gobierno federal asumir una posición clara sobre la regulación de la biotecnología.
Jaime Martuscelli Quintana, director de la Coordinación de Investigación y Desarrollo de la UNAM, enfatizó que el peor enemigo de la investigación es la incertidumbre, por lo que “urge que el gobierno de la República establezca una política de Estado, tanto para las actividades científico-tecnológicas, y que defina con transparencia la posición nacional con respecto a la regulación biotecnológica”.
Durante la ceremonia de entrega de los premios AgroBio México 2008, realizada la noche del jueves, Martuscelli Quintana destacó que “lo peor que puede hacer una sociedad en su conjunto es meter bajo la alfombra asuntos delicados que requieren necesariamente ser ventilados públicamente”, y advirtió que de no enfrentar el tema “lo único que lograremos será enrarecer el ambiente social, con todas las consecuencias que esto pueda acarrear”.
En su momento, Homero Melis Cota, vicepresidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), lamentó que en México no se permita la experimentación con maíz genéticamente modificado, “ya que con ello seguimos rezagándonos más en competitividad y negando a nuestro pueblo una mejor alimentación, tanto en calidad como en cantidad”.
Destacó que la biotecnología ofrece técnicas que podrían
solucionar problemas críticos de la agricultura mexicana, pues se
ha demostrado que incide en el aumento de rendimientos, reducción
de costos, cuidado del medio ambiente y mejora en la calidad de los productos
del campo.
Refirió que ningún país desarrollado del mundo ha dejado de reconocer la importancia del sector agropecuario, por lo que “si México quiere aspirar a ser un país desarrollado, tendrá que revalorar el papel del sector y apoyarlo decididamente”.
Melis Cota dijo que en México hay cultivos biotecnológicos, como algodón y soya, “pero deberíamos estar a la vanguardia especialmente en el maíz”, por eso “quienes estamos convencidos de que el camino correcto para el campo mexicano es la mayor eficiencia a través de incorporar los avances tecnológicos, seguiremos insistiendo para que esto se realice lo antes posible”.
Remarcó que el CNA demandará a las autoridades que procedan cuanto antes para complementar el marco regulatorio de acuerdo con el mandato de ley, es decir, “que se publique el Régimen de Protección Especial de Maíz, y se dé inicio a las siembras experimentales de maíz, de forma que no se siga alejando el día en que estas tecnologías puedan estar disponibles para los productores mexicanos”.
Antes de concluir la ceremonia, Fabrice Salamanca, director de AgroBio, señaló que el desarrollo y aplicación de la biotecnología en México ha sido muy lento, y refirió que aunque desde hace doce años existe a nivel comercial el uso de transgénicos, como el algodón, que ha sido un éxito ocupando más de 80 mil hectáreas, los permisos siguen siendo experimentales.
Resaltó que el sector de la biotecnología aplicada al campo puede tener impacto en muchísimos cultivos, y como ejemplo mencionó que el Centro de Biotecnología de Brasil desarrolló la patente de frijol transgénico, porque es una política de los organismos públicos apostar por patentes públicas e investigación aplicada a los problemas del campo.
Al respecto, Víctor Villalobos, coordinador de Asuntos Internacionales de la Secretaría de Agricultura (Sagarpa), indicó que la biotecnología ofrece una gran cantidad de alternativas, y sin duda “estamos en los inicios de toda una nueva época en la cual veremos avances trascendentales”.
Resaltó que el uso de organismos genéticamente modificados no sólo ha incrementado rendimientos, generado variedades acordes a las condiciones y demandas de las zonas, sino también ha tenido beneficios ambientales, y refirió que en México se han dejado de aplicar 27 millones de litros de herbicidas con el uso de OGM.